Toda acción política es significativa, más allá de sí misma, por las representaciones sociales que encarna. En la actividad política gubernamental, una serie de comodidades materiales garantizadas por el dinero público, acentúan las enormes desigualdades entre los gobernantes y la realidad del grueso de trabajadores y trabajadoras que representamos.

Creemos que en los pequeños detalles está la posibilidad de empezar a pensar críticamente los modos legitimados del trabajo en la política.

Si bien la coherencia absoluta es un ideal imposible humanamente, sí es posible adoptar frente a algunas cuestiones posturas que consideramos más acordes a la realidad que se vive puertas afuera del recinto.

Los gastos que se afrontan con la denominada “Caja chica” pueden ser solventados por los propios trabajadores del Concejo, con algún pequeño aporte personal se podrían cubrir los gastos comunes de cafetería, buffet, papelería, etc. Muchos insumos como papel, tinta, etc., fundamentales para la función, ya están garantizados, por lo que creemos conveniente renunciar como Bloque Respeto al dinero que se nos ofrece en concepto de “Caja chica”.

Un párrafo aparte merece el dinero invertido bajo el concepto de “Viáticos”, que asciende a números importantes y se destina a solventar gastos que, generalmente, son comodidades que significarían un lujo para cualquier trabajador. Por tanto, también consideramos éticamente correcto renunciar a este privilegio.

Es necesario mirar y mirarnos, no podemos aceptar sin más modalidades que nos alejen aún más de la realidad social y económica en la que vivimos.

Una nueva cultura política puede aflorar si los sujetos que ejercemos funciones públicas, tomamos más en serio cada centavo que el pueblo, con enorme esfuerzo, aporta al Estado.

Bloque Respeto.